
Los numerosos y graves errores ortográficos en el subtitulado en castellano, de un film estadounidense recientemente estrenado en Chile presente en todas las videotecas, y la lectura de un libro recién editado con imperdonables falencias gramaticales, sumados a los constantes agravios al idioma que transmiten los medios de comunicación, imponen una vez más reflexionar sobre la importancia del respeto de las convenciones lingüísticas.
El español es el tercer idioma más usado en el mundo actual, con 400 millones de hablantes, siendo lengua oficial de 21 países. Las últimas estimaciones oficiales prevén, por ejemplo, que a mediados de este siglo, una cuarta parte de la población de los Estados Unidos hablará castellano. Su amplia difusión en todo el mundo trae aparejado el problema de su adecuación o transformación en los distintos lugares en que se practica, ya que se trata de un instrumento maleable, vital y en constante evolución. Es importante contemplar esa vitalidad en la expresión creativa de cada comunidad, pero paralelamente, es también imprescindible la defensa de una unidad sustancial.
Cuando, años atrás, Gabriel García Márquez, con un desplante bromista y divístico propugnó: “¡Juvilemos la hortografía! ¡Henterremos las achez rupestrez!”, su colega Mario Vargas Llosa respondió con una sentencia digna de tener en cuenta: “Si se acabara con la ortografía, el español se desintegraría en tal multitud de dialectos, que llegaríamos a la incomunicación”.
Se trata, pues, de estar atentos a los localismos y seleccionarlos con un criterio no sólo lingüístico sino también estético (de ahí el rol importante que juegan en este campo los escritores). Pero sobre todo hay que atender al respeto de las leyes gramaticales. Toda lengua implica la existencia de un código, y si se lo viola, el riesgo evidente es el caos. Y el resultado de ese caos es, ni más ni menos, que la incomunicación.
Nuestro idioma es un tesoro conquistado a través del esfuerzo de siglos, fruto de una larga decantación, modificado por influencias de los ocupantes de la península ibérica (romanos, godos, árabes), hasta imponerse hacia finales del siglo XV con la unión de los reinos de Castilla y Aragón, y difundirse en nuestro continente por boca y escritos de los descubridores, conquistadores, religiosos e intelectuales.
En todos los medios de comunicación, se impone la labor de los correctores del idioma. Un trabajo especializado de suma importancia para evitar errores e impropiedades, coadyuvando a la instauración de una lengua culta, genuina y apropiada. Lamentablemente, este trabajo sólo se cumple en algunos diarios y en las editoriales, a pesar de la alarma a la que hacíamos referencia al inicio de esta nota: la aparición en nuestro ámbito, de un libro de un notorio autor fallecido pocos años atrás, impreso claramente sin la intervención previa de correctores, plagado de intolerables errores.
Recogido y modificado de una página de tema
5 comentarios:
Mmmmmmm
Interesante.
Yo tenía entendido que la lengua más hablada en el mundo era el chino, no por ser tan extendida,sino por la cantidad de chinos en el mundo y le sigue el español.
¿Estoy mal o en lo cierto?
Independiente de la cantidad de hablantes, creo que el cuidado y preservación de nuestro idioma, así como de cualquier otro, tiene un fin superior: resguardar nuestra identidad, ya que es a través del código que se expresan y exponen las visiones de mundo, la interioridad de los individuos y el testimonio de los hechos históricos, sociales y culturales que hacen de un pueblo un ente vivo, único y trascendente.
También los profesores, al igual que los escritores y los usuarios en general tenemos una labor fundamental en esto y es, además una responsabilidad ética y moral.
MNB estas en lo cierto, por eso dice el artículo que el Español es el tercero. y podría, creo yo, llegar a ser el segundo un día. Saludos y gracias por la visita.
Alejandra, hola profe, que bueno que anda por estos lados, y tienes toda la razón, los profesores, y los escritores aun son escuchados por lo tanto son la voz, en este momento, que debe ser potente. Gracias por la visita.
Estoy de acuerdo con eso de cuidar el idioma.
Hoy en día ya nadie entiende muy bien ese lenguaje tan "particular" de nuestra juventud y veo con pena como se va perdiendo el buen español.
Menos mal que hay profesores como MNB que nos enseñan día a día a expresarnos mejor y saber usar un buen bocabulario.
Los escritores, aparte del buen escribir, nos enseñan la redacción perfecta y nos hacen ddisfrutar de una buena lectura...
Saludos y cariños.
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