miércoles 2 de diciembre de 2009

LA DIALÉCTICA PASADO-PRESENTE EN LA NOVELA CÁLLATE VIEJO E MIERDA DE LUIS SEGUEL VORPAHL


PATRICIO ÚBEDA ÚBEDA

UNIVERSIDAD DE TARAPACÁ

ARICA CHILE

0. Introducción

Esta ponencia se propone analizar e interpretar la novela Cállate viejo e’ mierda de Luis Seguel Vorpahl, cuya estructura polar opone el pasado ariqueño al presente; y se desarrolla en el contexto de la ciudad de Arica, abarcando desde 1960 hasta 1980, aproximadamente.

En su esencia, la novela surge como la voz de una sociedad que ha perdido la dirección del arte, la ciencia y la moral, y funciona al ritmo de la economía. En ese contexto, la estructura de la obra se funda en la necesidad de explicar social, cósmica y estéticamente al hombre de hoy.

A nivel del discurso, la novela se organiza como un relato en el que la narración básica enuncia el proceso creativo, que aparece como una lucha entre la realidad y la ficción, en que la ficción busca desprenderse gradualmente de ella, hasta lograr la independencia, la autonomía artística creada por el lenguaje literario.

Para cumplir con nuestro propósito, nos apoyaremos en el modelo socio-semiótico de Bajtín, que marca una ruptura metodológica con el formalismo en una triple dimensión: estética, teórica e ideológica.

En este contexto, nuestro trabajo se iniciará con una breve exposición sobre el planteamiento de Bajtín. Luego se ubica la obra en el contexto de producción y recepción y después de ello, realizar un análisis que contemple tres actividades: determinación de la estructura y de su organización discursiva.

1.0 Marco teórico y conceptual.

Según Bajtín, oponiéndose al formalismo, el texto novelesco no constituye un texto autónomo y cerrado en sí mismo, sino un componente más que forma parte del quehacer cultural. Esta ruptura metodológica con el formalismo se da en una triple dimensión: estética, científica e ideológica.

En lo que concierne a la dimensión estética, el autor toma en cuenta sólo el aspecto subjetivo de los interlocutores, rechazando la dimensión retórica; porque esta apunta a la persuasión y no a la verdad, provocando una ruptura con la idea racionalista de verdad, que concibe como un acontecimiento valorado por un pensamiento “emotivo-volitivo” (Beltrán, 1995:59) Con ello Bajtín quiere demostrar la incapacidad del formalismo de dar cuenta del objeto estético y de todo el dominio de la razón práctica (ética, política, cultural).

De esta manera, la idea de verdad como acontecimiento y de noción de estilo “emotivo-volitivo” se constituyen en los factores que permiten comprender la experiencia estética, que se compone de dos momentos principales: la empatía y la objetivación. La primera, que actualiza algo que estaba en potencia, se caracteriza por cierta suspensión del juicio, del proceso racional, permitiendo un contacto sensorial-intuitivo-emocional, que nos revela sentidos inéditos que evidencian valores. El segundo componente se presenta como un distanciamiento, como un estímulo a la actividad racional, que busca explicar el sentido revelado, el por qué del efecto estético. En última instancia, estos dos movimientos definen el perfil del objeto estético, al otorgarle sentido de unidad.

La idea de empatía se relaciona con la realidad humana, que está configurada por una pluralidad de voces, de conciencias y de discursos, que asumen una actitud dialógica, haciendo del diálogo la esencia de la vida. Esto significa que el pensamiento de Bajtín se opone a todo tipo de centralismo lingüístico, ideológico, cultural y social y, naturalmente, a todo tipo de enfoque abstracto, formalista, en que esté ausente lo humano. Los discursos literarios son el producto de la trasformación que experimentan los diversos discursos sociales, cada uno con su propia perspectiva ideológica. Al incorporarse al discurso novelesco, la multitud de voces, que pierden su carácter socio-lingüístico directo, se manifiesta a través de las palabras del autor, de los narradores, de los discursos insertados y del discurso de los personajes, cobrando sentido en un contexto determinado (Bajtín, 1989: 77-236).

En este sentido, la novela se puede entender como un espacio de encuentro de discursos en el cual concurren múltiples voces sociales, que permiten poner en relación el universo de la ficción con la realidad histórica, hecho que deriva en una doble consecuencia. Primero, la construcción del discurso novelesco pone en evidencia la marca ideológica de los discursos sociales representados ficticiamente en el texto literario, a través de la organización del lenguaje en el discurso. Segundo, la acción ejercida por la realidad histórica pone de relieve el sentido que adquieren los sucesos narrados para el lector en el contexto social, político e histórico en el cual está inserto.

La marca social e ideológica que lleva el discurso se constituye en un hecho clave, que produce en el texto novelesco un tipo de significación plurívoco. Por tanto, entendida la novela como un espacio de encuentro de distintos discursos, se constituye en el lugar privilegiado de la interacción verbal, social e ideológica.

De este modo el texto novelesco, materializado en el lenguaje, se constituye en un hecho social e histórico, que define el fenómeno literario como un proceso de comunicación, que pone al descubierto a los participantes del proceso creador y receptivo, es decir, establece un vínculo entre el autor, la obra, el contexto y el lector.

Consecuentemente, Bajtín no define la ideología en el sentido marxista tradicional de “falsa conciencia” (1), sino como un sistema de pensamiento y de apropiación de la realidad en un grupo o clase particular por intermedio del lenguaje, es decir, por un sistema de signos que genera el sentido de la sociedad. De este modo, el lenguaje se constituye en el material semiótico de la conciencia humana, dándole una orientación dialógica a la ideología, que se ofrece como un proceso concreto y vivo, semejante a la dinámica de la práctica social y a la actividad voluntaria que asume el sujeto en ella. El texto establece un diálogo con las fuerzas vivas de la cultura en que se inserta, esto es, facilita el diálogo de las infinitas voces que conviven en el espacio social.

De acuerdo a Bajtín, el análisis inmanente del material verbal de una obra de arte literario, no puede dar cuenta del lenguaje en su determinación artística y literaria, quedando sin explicar, por ausencia del elemento valorativo, la tensión emocional y volitiva de la forma. Por tanto la forma no debe entenderse como aspecto externo de algo, sino como estructura encargada de la organización del contenido, en la que el propio contenido determina el carácter de dicha organización.

2.0. Contexto de producción y recepción.

El autor ha seleccionado el tema del medio social e histórico, transformándolo durante el proceso creador en contenido de la obra, tarea que lleva adelante a través del lenguaje y de la organización del discurso en el texto. Esta organización, que permite al lector vincular los aspectos temáticos y el lenguaje, garantiza la materialización artística de la obra, su coherencia interna y externa. De este modo, el contenido de la obra es el resultado de la unidad entre el tema que se ofrece al autor como posibilidad de expresar sus propias vivencias en forma artística, contribuyendo con ello a revelar la unidad entre forma y contenido, que resulta de la transformación de los significados convencionales del lenguaje, todo lo cual favorece que el texto sea experimentado, sentido, en vez de comprendido e interpretado.

Por tanto, como objeto estético, sensible, la forma de organización de la novela provoca la semiosis, haciéndola significativa. Situada en el contexto de la ciudad de Arica, su desarrollo, que abarca desde 1960 hasta comienzos de los 80, aproximadamente, se haya condicionado histórica, social y culturalmente. Sin embargo como objeto estético, no podemos confundirlo con el mundo real, ya que constituye un mundo con dimensiones propias. Lo representado en la obra constituye un mundo ficticio, que es producto de la imaginación creadora. De este modo, puede entenderse como un tenso y esclarecedor ejercicio sobre la realidad ariqueña, como asimismo, una visión de la contaminación ética del consumismo que se ha instaurado en la sociedad contemporánea. En última instancia, constituye un intento de ser la voz de una sociedad que funciona al ritmo de la economía y se ha olvidado de la importancia del arte, la ciencia y la moral en la vida humana.

En este contexto, la estructura polar de la obra, que opone el pasado al presente, nos permite percibir la realidad social, cósmica y estética del hombre y el mundo de hoy. No se trata de una relación real entre el mundo que vivimos y el mundo ficticio de la novela, sino se trata de una relación de razón estética, metafórica. El mundo evocado en la novela nos lleva a establecer una relación de significado entre el mundo real conocido por el lector y el mundo ficticio. Por ejemplo, la presencia de ciertos nombres o acontecimientos como barrio industrial, Austin Mini, campeonato mundial del 62, Junta de Adelanto de Arica, la ciudad del Nylon, La Virgen de Las Peñas, el Casino de Arica, son elementos de la ficción que permiten al lector relacionar Arica actual con Arica antes de la Dictadura militar. Antes del 73 Arica era una ciudad rica, en la cual había de todo, y la gente no se endeudaba; compraba todo al contado. La demolición del Hotel Pacífico es la gran metáfora, que simboliza la decadencia de Arica.

De este modo, los elementos constructivos en tensión constituyen la marca ideológica que pone en juego el conflicto entre la presencia y ausencia, que establece el proceso generativo del texto en el horizonte ideológico de la época (Bajtín, 1992). Siendo así, lo ideológico del signo va a depender siempre de un sujeto real, en un determinado momento histórico y situación social. Y es justamente la participación de lo social en la semiotización del signo, lo que lleva a Bajtín a establecer que todo signo es ideológico y todo ideología se materializa en algún signo concreto (Voloshinov, 1992). Por consiguiente, todo texto literario es ideológico, y si analizamos los elementos constitutivos en tensión de la novela podemos llegar a “la plenitud semiótica de la tensión ideológica” (Mancuso, 2005: 143). Veremos a continuación cuáles son los puntos estructurales de la obra donde se manifiesta la tensión ideológica, tanto desde el nivel de la historia narrada como desde el nivel del discurso. Es decir, primero desde el punto de vista de la estructura; y luego desde la perspectiva de la organización del discurso.

3.0. Organización estructural de la novela.

El eje estructural, que constituye la armazón del texto, es la oposición entre el pasado glorioso de la ciudad de Arica y el estancamiento en que se encuentra sumida. Dice el narrador:

“aunque la palabra ciudad podría ser que aún le quede grande a una Arica que ha crecido arañando apenas el camino hacia el progreso aun cuando puede exhibir un pasado glorioso” 8p.11).

En este marco se desarrolla el relato, que se inicia con una ceremonia matrimonial Aymara, realizada en la Catedral San Marcos. En forma paralela al relato básico, se narra la historia que relata el proceso creador de una novela, en la que Gracio Espejo aparece como un “escritor bastante poco reconocido por sus novelitas casi policiales” (p.17). RosaLía Matamala, Lía, que aparece en la fiesta matrimonial en Cerro Sombrero, abre para el incipiente escritor la posibilidad de hacerla la heroína de la historia. Sin embargo, en el proceso creativo empiezan a surgir las primeras dificultades, que tienen su origen en la realidad cotidiana, la vida que vive el novelista. Gracio Espejo no vive el mundo de ahora, “el mundo de la teléfonos móviles y de las computadoras personales” (p.16), sino que se quedó en el pasado.

A fin de proseguir con el proceso creativo, el autor debe luchar tenazmente con el medio en que vive. Su propia madre se constituye en el primer obstáculo, a quien debe comprar el pan todos los días. Pero el proceso creativo continúa, y a medida que avanza la escritura, Gracio Espejo empieza a liberarse de la realidad cotidiana y así la escritura comienza a mejorar.

A medida que avanza el proceso creativo y el autor se va despojando de los elementos de la realidad, el relato comienza a tomar forma; y en este proceso van surgiendo otros personajes, que le dan a la trama más dinamismo. Uno de esos personajes es el inspector Espinoza, que se siente fuertemente atraído por la heroína, logrando relacionarse con ella. Sin embargo, esta situación crea una guerra silenciosa entre Pacchiotti, el mafioso amante de Lía y el detective. Mientras esto se va gestando, Gracio Espejo deja por un tiempo la escritura, pues surge en su vida una mujer, Renata, que lo aleja de su oficio de escritor; porque el amor surge como fuerza que lo despoja de su capacidad creativa, como una vuelta a la vida cotidiana, donde la fantasía y la imaginación creadora están ausentes. Pero el autor ya ha tomado la decisión de ser escritor, y opta por la soledad. Entonces recorre la ciudad, sueña con lugares desconocidos y esos escenarios se constituyen en el espacio donde se mueven sus personajes. El Manhattan, surge como un lugar de la ciudad que expresa la vida nocturna de Arica, el lugar de encuentro de grandes artistas, como el Pollo Fuentes, el Blue Ballet, etc. Pero también el escenario del crimen y la coca. Aquí el policía asesina al guarda espaldas de Pacchiotti, por celos. Asesina al propio Pacchiotti, cuando este se iba a casar con Lía y, finalmente se suicida.

En medio de este ambiente de guerra, Arica aparece como la ciudad feliz, llena de proyectos, en que las empresas dan trabajo a la gente, abierta al mundo, en el que el tráfico de ropa y todo tipo de mercadería era llevada al sur del país. Por otra parte estaban las grandes industrias, automóviles, televisores.

Ha muerto su madre y Gracio Espejo siente la necesidad de terminar la historia de Lía. Pero surge otra mujer en su existencia, Carla, de quien aprende que se puede ser honesto en la vida; porque el dinero no constituye la única medida que valora la existencia humana. Ella, si bien es cierto era una prostituta, era una mujer que luchaba por su hija, que la único que tenía en el mundo. Por eso cuando Estelita muere, se suicida, porque su vida perdió todo sentido.

Gracio Espejo ya había creado el personaje; pero llegó el momento en que:

“Sintió la necesidad urgente de terminar la historia de Lía y deshacerse de ella, empezó a molestarle su presencia en cada situación diaria y Gracio Espejo se zambulló a escribir mucho más ansioso que el día anterior y queriendo terminar lo antes, mucho antes de lo que se imaginó al comienzo de la novela” (p. 78)

Como ya sabemos, se había enamorado de Carla y esto le quitaba tiempo para el trabajo literario. Por eso quiere destruir lo escrito; pero el suicidio de Carla le da libertad y puede retomar la historia de Lía. Finalmente, después de permanente búsqueda, logra publicar la novela haciéndose conocido y famoso.

La historia de Lía termina en matrimonio con un hombre que llega desde Santiago, un gran empresario y visionario que se instala con una gran ferretería. Se llamaba Américo Astudillo. Este hecho marca un cambio radical en la vida de la heroína.

Gracio Espejo, que se había construido una casa en Azapa, al final termina medio loco, confundiendo la realidad con la ficción.

4.0. Organización del discurso.

A nivel del discurso, la novela se organiza como un relato en tercera persona, en el que el narrador introduce un personaje, Gracio Espejo, que está escribiendo una novela. El proceso se escritura abarca casi la totalidad de la narración. El narrador básico en tercera persona, a medida que avanza el relato, va incorporando datos sobre el escritor, la vida de Arica, su gente. La buena situación de Arica en la década de los sesenta y cómo empezó a decaer, cuando el gobierno de Allende fue despojado de su cargo por un golpe militar, que gobernó al país a través de una junta, que posteriormente se transformó en una dictadura. El país entero debió someterse al toque de queda.

El narrador básico detiene por momentos el proceso creativo para dar paso a los problemas personales del escritor, sus amores, y luego continuar narrando la historia de Lía, hasta integrar la acción matriz de la novela, al final.

Esta forma de estructurar el relato, exige la presencia de un narrador que utiliza la focalización cero, el que situándose en el centro de la obra, nos entrega la historia básica a través de las acciones narradas, pensamientos y actividades que realizan diversos personajes, asumiendo las múltiples voces mediante el uso de la tercera persona. El narrador sitúa la acción en Arica, escenario principal desde el cual va configurando la trama. El tiempo fluye, se detiene por algunos momentos, luego avanza nuevamente y retoma el punto de partida en constante movimiento. A veces asume la primera persona en que los personajes hablan directamente sin su intervención.

La focalización cero se complemente con la focalización interna, que le permite al narrador introducir el punto de vista de los personajes dentro de la historia, fijando la perspectiva a través de las acciones y pensamientos de los personajes. Así el diálogo y el monologo contribuyen a robustecer la acción matriz, dándole más objetividad y credibilidad al relato.

A medida que avanza la narración, se nos informa de otros hechos que ponen al descubierto la personalidad del autor y de la protagonista de la historia. Los hechos de violencia provocados por el detective Espinoza, dan lugar a un desenlace trágico, que tiene su origen en la venta de coca.

Al final, cuando ya se ha resuelto la historia del proceso creativo, el narrador básico asume el relato, uniéndose ambas líneas narrativas, ya que la historia de Lía se integra al proceso narrativo global, que asume el narrador básico.

En síntesis, en la construcción de la novela se ha seguido un proceso creativo que evoluciona de lo real a lo ficticio. Esto es, implícita y articulada en la estructura misma del relato, la narración básica enuncia el proceso creativo, que aparece como una lucha entre la realidad y la ficción, en que la ficción busca desprenderse gradualmente de ella, hasta lograr la independencia, la autonomía artística creada por el lenguaje literario.

Se puede definir como la Novela de Arica, por cuanto se desarrolla en un espacio que corresponde a la realidad ariqueña y transcurre en e un tiempo en que esta ciudad fue una zona de prosperidad y muy atractiva para el resto del país. La trama, los personajes, y el espacio cumplen la función de poner en relieve esta situación, que se enmarca en un eje temporal de un antes y un después de la dictadura, la grandeza de antaño y la decadencia de ahora.

Conclusión.

En relación con el marco teórico-metodológico, se puede concluir:

a) La novela analizada, entendida como un signo producido en el marco de la vida social, política e histórica, no puede prescindir de lo ideológico. Pues, como forma de comunicación que vincula en proceso creador con la experiencia estética, pone en relación la vivencia que la originó con la experiencia del lector. Por tanto, lo ideológico que, como elemento semiótico, no aparece explicitado en el enunciado textual, opera sobre la sensibilidad del sujeto. De modo que el efecto estético y el efecto ideológico actúan en forma simultánea sobre el lector en el proceso de lectura.

b) La ideología se manifiesta a través de la temática específica de la obra, la organización de la trama y el discurso de los personajes.

c) La presencia del componente ideológico en la constitución del texto no depende de la posición política o ideológica del autor, sino de una relación de sentido que fluye, por una parte del aporte ideológico del autor y, por otra, de los distintos niveles de la obra, el contexto y el lector.

En lo concerniente al análisis, se puede concluir:

a) El texto encarna las transformaciones que ha experimentado la realidad social e histórica de nuestro país como consecuencia del golpe militar, originando un nuevo orden social que se sustenta en el consumismo.

b) Consecuentemente, el tema tiene su origen en la realidad social, política e histórica del país, como asimismo en la vida cotidiana.

c) En este contexto, el material seleccionado por el autor está ya ideologizado y, por tanto, va a influir en la estructura y organización del discurso, que asume la forma polar, generada en la marca social e ideológica que define el discurso novelesco.

En síntesis. El análisis de la obra nos ha permitido:

a) Conectar el mundo ficticio representado en el texto con el mundo real;

b) Explicar las transformaciones que ha experimentado la sociedad chilena.

c) Plantear la creación literaria como creación dentro de la creación, que evoluciona de lo real a lo ficticio;

d) Descubrir, implícita y articulada en la estructura misma del relato, como la narración básica enuncia el proceso creativo, que aparece como una lucha en que el autor busca desprenderse gradualmente de la realidad hasta lograr la independencia, la autonomía artística creada por el lenguaje literario.

e) Detectar la soledad del escritor para el logro de sus propósitos artísticos.

f) Estructurar dialécticamente el discurso novelesco, que pone al descubierto la gloria y decadencia de Arica.

Bibliografía

Texto analizado:

Seguel Vorpahl, Luis: Cállate viejo e’ mierda. Santiago de Chile, Mago Editores, 2008.

Textos de Estudio:

1. BAJTÍN, M. Teoría y Estética de la novela. Madrid,

Taurus, 1989.

2. BELTRÁN, Almería, Luis: Ideología y estética en el IV Seminario Internacional de Semiótica Literaria y Teatral. Madrid, 4-6 de julio, 1994. Visor, 1995. P.55.

3. FUENTE de la, Jorge; Arte, Ideología y Cultura. La Habana, Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1992.

4. MACUSO, Hugo: La palabra viva. Teoría Verbal y discursiva de Michael M. Bachtin. Buenos Aires, Paidós, 2005.

5. MARTINES MENDEZ, Mercedes. Temas de Teoría de la Literatura. La Habana Cuba, Editorial Pueblo y Educación.

6. SILVESTRE, ADRIANA y BLANCK, Guillermo: Bajtín y Vigotski: La Organización semiótica de la conciencia. Prefacio de Michael Cole. Barcelona, Editorial Anthropos, 1993.

7. VOLOSHINOV, V. El Marxismo y la Filosofía del lenguaje. Madrid, Alianza Editorial, 1992.

8. ZAVALA, Iris; La Posmodernidad y Mijail Bajtín. Una poética dialógica, Madrid, Espasa Calpe, 1991.

martes 10 de noviembre de 2009

La gran estafa literaria mundial


Eduardo García Aguilar

Los viejos escritores latinoamericanos encorvados por las medallas y los doctorados honoris causa, deberían ser fieles al autor adolescente que alguna vez fueron si tuvieron la fortuna de ser precoces y no ser presos y cómplices de la nueva industria editorial estafadora que domina en el mundo.

Antes de que la literatura se convirtiera hace medio siglo en una industria multinacional rentable y los escritores en empleadillos sin sueldo de las grandes multinacionales editoras, el ejercicio de la palabra estaba relacionado con la utopía y las ilusiones caballerescas y quienes se dedicaban a ella lo hacían empujados por una extraña pulsión de la que estaba exenta la ambición del dinero, el poder o la fama televisiva.

Dentro del imaginario del escritor adolescente de todos los tiempos estaban presentes autores muchas veces suicidas, marginales o castigados por la sociedad que como Gerard de Nerval, Arthur Rimbaud, Oscar Wilde, Franz Kafka, Porfirio Barba Jacob, Malcolm Lowry o César Vallejo mostraban a los seducidos por la poesía que el camino escogido era el más difícil posible, pues hasta la más humilde profesión es remunerada mientras la literatura en general y la poesía en particular eran seguros caminos hacia la pobreza, la indiferencia y la burla de los contemporáneos.

Salvo los escritores afortunados o los que hacían carreras políticas o diplomáticas al servicio de tiranos, la mayoría vivía una vida de privaciones que poco a poco los sumían en la desesperación, la marginalidad y la penuria, por lo que sus vidas semejaban a las de los mártires de los santorales religiosos. Muchos hemos conocido a ese tipo de escritor maldito que con modestia se dirige encorvado por las noches a su perdida vivienda a encontrarse con los libros que ama y a ser feliz viajando por el mundo y el tiempo como el más derrochador millonario. Pienso en grandes autores sabios como Paul Verlaine, Yasunari Kawabata, Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti o Nagib Mafhuz. Ese hombre viaja por las civilizaciones y visita los lugares más exóticos mientras devora volúmenes con sus ojos enrojecidos de pasión y su quijotesco estómago vacío.

En estos tiempos en que son premiados con recompensas millonarias narcos, prostitutas, violentos, torturadores, delatores, criminales, arribistas, ignorantes y políticos venales, la literatura sigue siendo marginal, pero amplios sectores de la misma han emprendido el camino de la corrupción al servicio del poder y el dinero. Muchos autores exitosos, analfabetas que ni siquiera escriben sus libros, se ufanan como estrellas en las Ferias del Libro de una industria editorial corrompida, mientras son expulsados de ellas y rayados de las listas de invitados los verdaderos escritores.

Por medio de la propaganda editorial vehiculada por los medios masivos a los que pertenecen las casas editoras españolas que dominan en América Latina, se inventan genios de las letras, pensadores anencefálicos, narradores que no han hecho jamás sus primeras letras, mientras grupos de modestos editores o ghost writers se encargan de escribir y armar los libros que serán los éxitos de la temporada y el centro de las ferias del libro.

Además se ha puesto de moda el escándalo y el exhibicionismo ramplones y suben a la fama los autores que más se destapan, insultan, cuentan intimidades de sus familiares, escritorzuelos que parecen escribir sermones imprecatorios llenos de insultos baratos y escatológicos e ideas de pacotilla para gusto de un consumidor nacional aferrado a sus manías y ridiculeces ancestrales de tribu. Desterrados quedan los grandes autores, los libros escritos por personas que han dedicado su vida a estudiar y pensar con rigor y a cambio nos venden siempre literatura de cuarto nivel cercana a los libros de autoayuda o a los panfletos iluminados de las sectas empresariales.

Esa es la literatura que hoy circula en ferias, escuelas y bibliotecas y se enseña en las universidades de América Latina y que las avorazadas editoriales españolas y sus empleados venden risueños mientras hacen sonar sus infectas cajas registradoras. El libro de temporada se vende como producto de supermercado y con fajillas coloridas que por lo regular mienten, quieren hacernos creer que el nuevo autor es siempre el genio sucesor del patriarca de turno y así cada temporada descubrimos a uno o dos genios nacionales que se inflan, porque lo patético del marketing es que la mentira no sólo la cree el estafado comprador, sino el supuesto autor que del semianalfabetismo premiado pasa a creerse, en un abrir y cerrar de ojos, el nuevo Homero, Conrad, Faulkner o Hemingway de turno.

El escritor y el lector adolescente es por fortuna mucho más rebelde y lúcido y sabe calibrar entre la oferta lo que sólo es engaño publicitario. La gran literatura abre caminos, viaja por senderos desconocidos y no por caminos trillados, molesta antes que ofrecer un producto que alimente las ideas fanáticas del momento. Por eso el lector adolescente es el que puede rebelarse contra la estulticia ambiente manipulada desde los centros de pilotaje de las editoriales multinacionales de hoy en el mundo y en particular las españolas que deciden entre eructos de chorizo el grado de genialidad de la literatura en sus súbditas colonias.

España, como decía el cruel pacificador gachupín Pablo Morillo al pobre sabio neogranadino Caldas antes de fusilarlo, “no necesita de sabios”. Entonces que los estafadores españoles se regresen con sus Pérez Reverte y sus genios coloniales hechos al vapor cada año y nos dejen a los latinoamericanos seguir la herencia de Rubén Darío, Huidobro, Vallejo, Neruda, Felisberto Hernández, Borges, Rulfo, Carpentier, Lezama, García Márquez, Cortázar, Onetti y Paz, entre otros muchos. No necesitamos que las editoriales españolas nos fabriquen con mañas de tenderos nuestros geniecillos dominicales en sus oficinas de Madrid o Barcelona. Que se vayan con su corrupto e infame negocio a otra parte.

domingo 8 de noviembre de 2009

¿Plagio? Opine usted


Esto es un poema de Miguel Ángel Macau (1886-1971), poeta cubano:

Amo el amor de los marineros
que besan las mujeres y se van,
dejando una promesa de naufragios
para huir y no volver jamás.
Vienen a la vida entre los brazos
de los trigueños cantos del azar,
y una noche se acuestan con la muerte
en el lecho letal de la mar.


Esto es un indiscutible plagio del poema supra por Pablo Neruda (1904-1973):

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más
En cada puerto una mujer espera,
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar…

lunes 2 de noviembre de 2009

CAíN


José Saramago asegura que escribe para "desasosegar profundamente" al lector
* El novelista ha presentado su nuevo libro, 'Caín,' en la Casa de América.
* La obra ha levantado una gran polémica y ha recibido duras críticas por parte de la Iglesia Católica y de la extrema derecha política.
* En 'Caín', el Nobel de Literatura asegura que las Sagradas Escrituras están llenas de "crueldad infinita, incestos y carnicerías".
José Saramago no intenta "salvar a la humanidad" con sus libros, sino que tan sólo busca "desasosegar profundamente" al lector, y esa reacción es la que pretende conseguir con su nueva novela, Caín, en la que el autor arremete contra el Dios "injusto, envidioso y orgulloso" de la Biblia.
Saramago presentó este lunes su novela en la Casa de América, en una multitudinaria rueda de prensa en la que el Premio Nobel de Literatura 1998 se refirió a la gran polémica que Caín ha suscitado en su país, Portugal, donde ha sido criticado con dureza por la Iglesia Católica y "por la extrema derecha política".
La Iglesia le ha echado en cara que haya realizado una lectura "literal" de la Biblia, en vez de una "simbólica" Por supuesto que el escritor esperaba que, por la lectura que él hace de la Biblia en la novela, "la Iglesia tuviera algo que decir", pero no "con la impiedad, la falta de misericordia y la falta de caridad" con que lo ha hecho, y, además, "sin haberse leído el libro", aseguraba Saramago.
Pero la polémica no ha evitado que la nueva novela haya tenido "un éxito sin precedentes", como dijo el editor portugués Zeferino Coelho, que acompañó al escritor durante la presentación, junto con Pilar del Río, esposa y traductora de Saramago, y con Pilar Reyes, directora de Alfaguara, el sello que ha distribuido el libro en España e Hispanoamérica.
La Iglesia portuguesa le ha echado en cara a Saramago que haya realizado "una lectura literal de la Biblia", en vez de leerla "de forma simbólica". Pero a él le interesa "la letra del texto bíblico", y ahí queda claro que "la Biblia es un manual de malas costumbres" y que hay en ella "crueldad infinita, incestos y carnicerías".
Nosotros hemos inventado a Dios a nuestra imagen y semejanza, y por eso Dios es tan cruel El escritor no absuelve a Caín del fratricidio que cometió, pero entiende que matara a su hermano. El novelista tiene claro que el ser humano "es tan cruel como Dios", y le dio la vuelta a la frase canónica para asegurar: "Nosotros hemos inventado a Dios a nuestra imagen y semejanza, y por eso Dios es tan cruel".
Saramago prometió que su próxima novela, que ya ha comenzado a redactar, será sobre la ausencia de huelgas en la industria del armamento. Sin embargo, la huelga a la que se refiere no es aquella en la que se formulan "reivindicaciones salariales", sino a una en la que los trabajadores -"casi todos son ingenieros", dijo- dejen de "construir armas" porque sirven para "matar a personas"

viernes 23 de octubre de 2009

domingo 18 de octubre de 2009

Hermann Hesse


No estoy en condiciones de asegurarle si será usted escritor. No hay escritores de diecisiete años, hoy menos que nunca. Si posee el don, lo tendrá por naturaleza y habrá estado en usted desde niño. Pero si de ese don surgirá algo, si tendrá usted algo que decir o significar, eso no depende sólo de su don, eso depende de si usted puede tomarse en serio a sí mismo y a la vida, si vive con sinceridad y es capaz de resistir la tentación de hacer meramente lo que le resulta fácil al talento.

En resumen, depende de cuánta proeza, sacrificio y abnegación sea capaz. Es dudoso que el mundo le retribuya y le agradezca por todo esto. Si no está poseído por la idea, si no prefiere sucumbir enseguida antes que renunciar a la literatura, póngale fin.

Su escepticismo no tiene nada que ver con las cuestiones que en estos momentos lo absorben. Es natural a su edad. Si dentro de algunos años no ha podido superarlo, puede convertirse en periodista, pues habrá pasado la oportunidad de ser escritor. Ser inteligente y hablar con sensatez nada tiene que ver con la literatura.

Mis mejores deseos y un favor: no vuelva a escribirme hasta dentro de unos años.

Hermann Hesse - Respuesta a la misiva de un joven de Solingen en 1930.

miércoles 14 de octubre de 2009

Stella Díaz Varín


DOS DE NOVIEMBRE

No quiero
Que mis muertos descansen en paz
Tienen la obligación
De estar presentes
Vivientes en cada flor que me robo
A escondidas
Al filo de la medianoche
Cuando los vivos al borde del insomnio
Juegan a los dados
Y enhebran su amargura.

Los conmino a estar presentes
En cada pensamiento que desvelo

No quiero que los míos
Se me olviden bajo tierra
Los que allí los acostaron
No resolvieron la eternidad

No quiero
Que mis muertos me los hundan
Me los ignoren
Me los hagan olvidar
Aquí o allá
En cualquier hemisferio

Los obligo a mis muertos
En su día
Los descubro, los trasplanto
Los desnudo
Los llevo a la superficie
A flor de tierra
Donde está esperándolos
El nido de la acústica.